Jonas Frisen (Departamento de Biología Celular y Molecular, Instituto Médico Nobel, Estocolmo) es un reconocido neurocientífico que investiga sobre la capacidad del cerebro adulto de regenerarse y el potencial de las células madre. Estaba pensando como podría medirse la capacidad de renovación de las neuronas adultas en el hombre y se inspiró del uso del Carbono 14 (14C) para datar restos arqueológicos. Quizá era posible conocer la edad de las neuronas midiendo los niveles de 14C. Una idea simplemente genial.
Lo primero que tenía que saber era si los niveles de 14C en la atmósfera habían permanecido estables. Trabajos previos mostraron como la presencia de 14C troposférico había sido baja y constante durante los últimos 4.000 años (valores de ∆14C de 0±20‰). Sin embargo, en los años 1955-1963 la concentración de 14C alcanzó el valor de más de 800‰. La causa: la cantidad de bombas nucleares que se estuvieron probando durante la guerra fría. Este carbono radioactivo se distribuyó homogéneamente, encontrándose niveles similares en el hemisferio norte y en el sur.
Gráfico adaptado de Spalding y col. Cell 122:133-43, 2005
Desde entonces los niveles de carbono radioactiv han decaído en la atmósfera, a una velocidad del 50% en 11 años. Pero esta disminución no es debida a que la radioactividad ha desaparecido, sino que ha difundido por los oceanos y la biosfera.
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