Antes de echar la base, es aconsejable usar un corrector. Así taparemos granitos, ojeras, manchas, etc. La idea del maquillaje corrector es camuflar las imperfecciones para permitir que lo que más nos gusta resalte de color (labios, ojos, pómulos). Es aconsejable usar un corrector del color de la piel. Para elegirlo pon un poco en la parte baja de la mejilla para encontrar el color. Si tienes piel grasa: corrector de lápiz. Si es seca: corrector en polvo y en crema
Los profesionales juegan con el color de los correctores como con un lienzo: para aumentar un rasgo usan correctores claros y para bajarlo, los oscuros. Así a una nariz o frente grande se le pone un corrector oscuro. A las ojeras les echan un corrector ligeramente más claro que nuestra piel, pero sin abusar, porque puede remarcar las arrugas.
En general, localiza las zonas oscuras de la cara, normalmente bajo los ojos, alrededor de los labios (labio superior), contorno interior de la ceja y las aletas de la nariz. Truco: agacha la cabeza y mira al espejo para ver las zonas oscuras. Cuando estés segura de las zonas, aplícalo sólo en ellas. Así nuestra piel tendrá un aspecto uniforme.
En general, según el tipo de cara aplicaremos de forma distinta:
- Si la cara es redonda: habría que oscurecer el pómulo siguiendo el curso del hueso, aclaramos el mentón, centro de la frente y sobre los pómulos
- Si la cara es cuadrada: oscurecemos las mandíbulas y en la zona de las sienes, bordeando el pelo.
- Si la cara es alargada: oscurecemos el mentón y la zona de la frente que bordea el cabello; aclaramos las mandíbulas
Pon un poco de corrector en la yema del índice y presiona con unos golpecitos (pocos) en la zona a disimular. También se puede usar un pincel fino. Para zonas grandes, echa un poco en el centro y extiéndelo hacia afuera, difuminándolo.
Después del corrector siempre hay que aplicar la base. El color de la base tiene que ser un tono más oscuro que el corrector
